martes, 30 de octubre de 2007

Sugerencias para el puente.

Hola queridos viajeros! soy Lorenis y juntos descubriremos lugares de interés en todo el mundo.

Personalmente no se me ocurre nada mejor en lo que invertir el tiempo de ocio que en realizar viajes, ya sean largos, cortos o pequeñas escapadas, lo principal es conocer lugares nuevos diferentes y que estimulen los sentidos.


Como se acerca el puente de la constitución me he ido a recorrer todo tipo de páginas buscando y analizando todo tipo de localizaciones. Al final he decidido quedarme con uno de los clásicos y estoy casi segura de que es una gran elección.

En concreto, me he decantado por la zona de Nápoles y Pompeya.



La enérgica Nápoles, capital de la región de Campania, se emplaza en una de las bahías más hermosas del continente, a la sombra del monte Vesubio, volcán en activo. Es una de las ciudades más pobladas y dinámicas de Europa, con sus trabajadores y habitantes, sus callejuelas abarrotadas de gente que esquiva, adelanta, pasea o conduce las famosas Vespas.

El centro histórico napolitano está formado por la plaza del Gesu', con sus iglesias, el duomo, el Palazzo Reale y el teatro de la ópera de San Carlo. El Castel Nuovo, construido en el siglo XIII, se asoma al puerto y, más lejos, en el paseo marítimo se alza un castillo normando rodeado por Borgo Marinaro, un pequeño pueblo pesquero. El Museo Arqueológico Nacional exhibe una espléndida colección de arte grecorromano, así como tesoros de valor incalculable descubiertos en Pompeya y Herculano.



Desde Nápoles, se puede acceder fácilmente a Pompeya, próspero centro de veraneo para romanos acaudalados, que quedó sepultado entre cenizas, piedras y lodo durante la devastadora erupción del monte Vesubio en el año 79 d.C. Las enormes ruinas reflejan la forma de vida de los antiguos romanos, y entre ellas destacan diversos templos, un foro, uno de los mayores anfiteatros romanos, los restos de lujosas casas decoradas con frescos y mosaicos, y calles abarrotadas de establecimientos.

De Sorrento hasta llegar a Salerno se extiende una franja de unos 50 km a lo largo de un promontorio, que constituye una de las zonas costeras más bellas de Europa, la llamada "Costa de Amalfi". La carretera se adapta a las serpenteantes curvas de esta costa formada por acantilados, y se asoma sobre sus aguas de azul intenso, atravesando pueblos que penden al límite de los precipicios.